• S.Ch.

Una cita con la indiferencia

- ¿Quieres saber cómo me llamo ? - me preguntó. Su voz era aguda y molesta.

- Sí - le respondí sin querer realmente mantener esa conversación.

- Me llamo "silencio".


Miré su contorno, era borroso como si su figura estuviera desdibujada en el aire. Tenía un aspecto perfectamente normal salvo que tenía una particularidad realmente extraordinaria : se parecía a todas las personas. Cada vez que lo miraba tenía el aspecto de alguien que yo conocía, que había visto alguna vez, de alguien más.


- ¿Quieres saber cual es mi nombre ? - volvió a insistir. Su voz era grave y cavernosa.

- Sí - me escuché decir sin emoción.

- Me llamo "desilución".


Observé que sus manos estaban apoyadas calmadamente frente a él, sus dedos entrelazados. Había algo siniestro en su postura, en su estar, en su sonrisa.


- ¿Quieres saber cómo me conocen ? - dijo con voz baja y desagradable.

- Sí - dije yo, sin ganas.

- Me llamo "falta de tiempo".


No tenía la menors idea de dónde había salido ni cómo se había sentado enfrente mío. ¿Por qué me hablaba? ¿Por qué le respondía yo ?


- ¿Quieres saber cómo mi denominación ? - me sonrió con voz triunfante, altiva.

- Sí - volví a decir sin entusiasmo.

- Me llamo "desinterés".


Algunos segundos pasaron como gotas de agua resbalando sobre un cristal, deslizándose inevitablemente.


- ¿Y tú, cómo me llamarías? - dijo con los ojos brillantes, la voz silbante, amenazadora.

- Muchas veces eres efectivamente "silencio", "desilusión","falta de tiempo","desinterés". Para mí, tu te llamas también a veces "frialdad", "crueldad", "egoísmo", "orgullo". Pero tu único solo verdadero nombre, no te escondas detrás de otras etiquetas, es"indiferencia".

- Muy bien, si tú dice que me llamo así. Pues ¿ acaso me has visto tú ?

- Sí.


Y comprendí: esa voz, delante mio, sin rostro, el vacío, la ausencia del ser, la ausencia de respuesta, la ausencia de palabras de vuelta, no era más que un reflejo.


Estaba frente a un espejo y la invisibilidad me había dado cita con la indeiferencia.


Cuando nuestro sentimiento de pertenencia depende de la respuesta de otros, podemos caer en la desesperanza de la indiferencia. La atención es un bien demasiado precioso. No lo obtendremos siempre de las personas que deseamos o simplemente no cuando queremos o de la manera que desearíamos.


No tengas citas indeseables. En lugar de perder tu tiempo dialogando con un monstruo que no busca más que borrarte, quédate en presencia de tu Padre celestial. Para Él tu existencia en su presencia cuenta, incluso los días en los que te sientes pequeño e insignificante, entre sus manos tú eres precioso y de un gran valor.


Imagina qué diría Jesús, el Hijo del Dios todopoderoso a ese rostro sin forma. A esa voz distorsionada. "¡Apártate de mí, satanás! Me eres de obstáculo en el camino, porque tus pensamientos no son los de Dios sino los de los hombres".


Yo lo creo. Yo lo sé. ¿ Y tú, tienes esa esperanza ?


Entonces deja el Espíritu Santo del Dios vivo tomar la defensa contra el mal que busca eliminarte, hacerte desaparecer, volverte invisible a tus propios ojos y ¡ grita ! "¡ Apártate de mí, bestia, porque estoy bien presente ! Existo, y tú no vas a hacerme mover de un solo paso, y si me tocas, te las verás con mi Papá del cielo".


Crédito foto : Zane Lee

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