• S.Ch.

Terror

El despertador suena, son las 6 a.m. como cada mañana. Como de costumbre, le cuesta un poco de tiempo levantarse. Desearía quedarse en la cama unas horas más. Su cuerpo está pesado y las articulaciones crujen de camino a la ducha.


Después de un baño se viste con la camisa celeste, la corbata, los pantalones negros. Hoy tiene tres reuniones importantes y después la réunion de equipo semanal y una réunion con su jefe. Espera tener un aumento pronto, o tal vez ese día, quien sabe.


Su mente está en alguna otra parte mientras se sirve el desayuno. Es entonces cuando una sensación de opresión le aprieta el pecho.


Se detiene, frotándose con la mano derecha, se dice para sí mismo que es extraño ese malestar. No puede explicar lo que siente. Es a la vez una sensación molesta como una angustia y un desazón.


En ese momento la mano izquierda desciende la taza de café sobre la mesada y un acto reflejo del cuerpo hace que el gesto sea demasiado brusco. El café sale disparado para todos lados como una explosión. Su camisa celeste está llena de manchas de color marrón y toda la cocina está sucia.


Sin perder el tiempo se cambia la camisa rápidamente repitiéndose para sí que todo estaba resultando extraño esa mañana. No se detiene sin embargo a pensarlo más, no quiere llegar tarde al trabajo.


Sale y decide que es una buena idea caminar. Echa un vistazo al cielo : hay algunas nubes pero seguramente no lloverá. El viento es frío. Ciertamente un poco de aire fresco y un paseo hasta la oficina le harán bien.


Escucha un fuerte ruido como si un gran bloque de hierro se hubiera caído en alguna parte desde varios pisos de altura. Probablemente de alguna construcción cercana.


El viento sopla un poco más fuerte y el frío penetra en el interior de su traje. Debería haber salido con la gabardina, aunque fuera verano. Las temperaturas ya no respetan las estaciones con el calentamiento global.


Pesadas gotas comienzan a caer sobre las calles. El ruido que hace al golpearlas es estrepitoso y repentino. Su corazón se encoge en el pecho. Se le erizan los pelos. ¿ Sería una tormenta ? ¿ Llegaría a su trabajo a tiempo ?


En alguna parte se levanta un gran tumulto y puede escuchar un ruido de coches que frenan y de bocinas que resuenan brusca e insistentemente. ¿ Sería un accidente ? ¿ Debía él ir a ver si podía hacer algo ?


La lluvia lo había empapado en apenas unos segundos, debe presentar una imagen lamentable para sus reuniones.


El viento es todavía muy frío pero él comienza a tener calor. Es extraño, piensa, nada parece coherente esa mañana. Entonces los pájaros comienzan a proferir chillidos persistentes, agudos, molestos. Levanta los ojos pero no los ve. El cielo se ha puesto completamente gris, pero no ve ninguna nube, observa alrededor y el paisaje es gris, descolorido.


Se da cuenta en ese momento que no ha cruzado a nadie aún y el escenario le parece de pronto sórdido, sombrío, sospechoso. ¿ Qué ocurre esa mañana ? ¿ Por qué su corazón comienza a estirarse en el pecho como si tuviera ganas de escaparse de su caja ?


Sus ojos giran desorbitados mirando alrededor, tratando de encontrar una explicación racional : se trata de una catástrofe natural, de su imaginación, el estrés o de un sueño.


Sin embargo, está bien despierto. El agua torrencial se para tan repentinamente como había comenzado. Pero el ruido continúa : como piedras que caen y chocan contra el suelo. Gotas de sudor se deslizan por su espalda. Sus huesos chirrían en el interior de su cuerpo. La sensación de querer huir crece pero no es su carne que quiere correr, es su ser que quiere escaparse de su envoltorio de tejidos y tendones.

Comienza a lanzar miradas para todos lados, sigue sin ver a nadie y la idea de volver a casa le atraviesa la mente. Mirá hacia atrás y ve con horror que los edificios sobre el camino que acaba de hacer comienzan a derrumbarse.


Gritos de personas que no ve comienzan a resonar en sus oídos. Sabe, aunque no los puede ver, que hay gente corriendo en alguna parte no lejos de él. Voces se llaman a gritos unas a otras y se dicen cosas que él no comprende. Él queda estático. Su cabeza no puede comprender esos segundos que se escurren lentamente. No puede decidirse, no sabe qué hacer si no entiende lo que ocurre.


Un grito muy, muy fuerte lo saca de su ensimismamiento : un hombre está aplastado debajo de un caballo que cayó muerto. ¿ De dónde había salido ese caballo ? Se acerca para ayudar al hombre pero cuando llega a su lado ya estaba muerto.

Retrocede con horror y cuando levanta la vista su corazón deja de latir frente a la escena que discurre ante sus ojos :


La gente está aterrada y corren lejos los unos de los otros, algunos llevan armas y masacran todo lo que se les cruza. Hay interminables fuegos en varias esquinas y una humareda abundante y asfixiante. La tierra tiembla. Le parece ver un animal salvaje, como una especie de gran simio, devorando un perro.


Su garganta está seca. Su respiración se corta. ¿ Dónde está la policía ? ¿ Los bomberos ? Hay cadáveres, muertos, aplastados, quemados, asesinados. Hay personas solas que gritan, que huyen, que van a ninguna parte, que no saben, como él, qué hacer.


Él observa todo con el aliento retenido.


De pronto ve una pequeña niña, de dos años tal vez que está parada en medio de la calle. No lejos de ella la tierra se abre y forma un gran hoyo. Él busca rápidamente si la madre o el padre están en alguna parte cerca. Nadie la busca, nadie la guarda.


Su vestido de color rosa está deshilachado como si alguien hubiera intentado atraparla y hubiera tirado de él.


El ruido alrededor es demasiado fuerte y caótico pero sus ojos están fijos en la pequeña que, como él no se mueve. Toda el mundo corre para cualquier lado. En sus orejas resuenan balazos. Escucha un ruido de metal insertarse en un cuerpo y un grito de un hombre. ¿ O era de mujer ? Hay explosiones, ruidos metálicos, ruidos de hierro chocando.


Escucha que alguien se acerca y algo lo empuja a querer proteger a la pequeña niña. Corre hacia ella y la toma en brazos. Alguien le grita muy cerca del oído, no comprende lo que le dice pero el sonido del aullido es siniestro y espeluznante.


Toma a la pequeña que se deja llevar en volandas. Su peso lo sacude. Se sentía tan ligero hasta haberla tocado, había tenido la impresión de ya no estar allí físicamente. Y ahora sus pieles calientes, la una contra la otra. Su camisa estaba desgarrada.

No sabe dónde ir. Un calor muy fuerte lo golpea de imprevisto. Una fuerza los impacta y los propulsa por los aires. Une ráfaga violenta arranca la niña de entre sus brazos.


Su cuerpo está tendido contra el cemento y apenas logra levantarse. Todo arde : su cabeza, sus ojos, su nariz, la piel. Intenta encontrar a la niña pero ha desaparecido. No puede salvarla.


El aire es pesado, es difícil respirar. Cada bocanada es tóxica. Se pone de rodillas. Mira sus manos. Ve con horror que están en carne viva. Está tan aturdido que no sabe si le hace mal. levanta los ojos. No puede ver claramente con el reflejo de una luz intensa entre el humo y la bruma. ¿ Se acabará ese tormento ? Tal vez no terminaría nunca.


Y siente en ese instante en todo su cuerpo, atraversarlo enteramente, un terror eterno.



Crédit Photos: Tabitha Turner

#cafe #travail #reveil #rue #tempête #explosion #feu #destruction #réalité #surrealisme #fantastique #sens #normalité #terreur #fumée #histoiresdaujourdhui

8 vues

©2020 par Histoires d'ajourd'hui. Créé avec Wix.com