• S.Ch.

Por qué pregunto a las parejas sus historias de amor


¿ Qué hay en sus brazos ?

¿ Qué hay en el movimiento de sus manos ?

La pureza de su mirada.

¿ Qué puedo yo hacer más que contemplar su rostro,

y admirar esa gloriosa gloria ?

Él, él y él.


Los suspiros del amor y su esencialidad


Una sola visión es siempre incompleta;

por eso quise completar mi propia simple visión del amor con la de mi

Dios.


Tú no estás obligado a compartir todo lo que escribo,

yo describo mi comprensión,

mi sueño,

una ilusión;

mi "¿ y sí ?".


El amor es tan esencial en nuestras vidas. Para mí, todo es amor. El amor es la esencia, el moto, nos hace simplemente soñar. La palabra despierta en nosotros algo bueno, dulce, enigmático. Todos deseamos vivirlo mejor, comprenderlo mejor, más amor y menos de otras cosas.


El cliché absoluto es que este mundo necesita más amor. Pero en realidad, es verdad. Cuando el amor es perfecto, no hace falta ninguna cosa. Pero no hay amor perfecto en nosotros ; nos equivocamos demasiado. Sin embargo estamos hechos para amar y recibir amor, incansablemente. Y es lo que hacemos todo el tiempo, como podemos, con los medios que tenemos.


Ya he escrito en otras ocasiones que no sabemos amar, pero en realidad lo intentamos tan fuerte que... ¡ en cierta medida logramos a veces expresar esa sed profunda ! ¡ Ese deseo sincero de hacer feliz al otro ! De hacerle bien, de cuidarlo.


Por lo que respecta a mi experiencia personal; después de haber vivido sin Jesús en mi corazón, para mí amar no es posible que gracias a que Dios pone de su Santo Espíritu en nuestro corazón: de su bondad, de su misericordia, de su compasión. Todo lo bueno viene de él. Y ésto no quiere decir que somos incapables de amar; tenemos una cierta autonomía, como una marca propia en nuestra libertad, independientemente de nuestras creencias. El hombre también imprime su propia huella en sus elecciones y en su manera de amar: nuestra personalidad, nuestra originalidad, nuestra voz. En realidad, es un trabajo en común con el Creador:


Yo creo que es su diseño original.

Hacernos depender de Él

para poder amar como Él.


Además, en la forma de expresar nuestro amor por alguien estamos determinados por nuestra cultura, inteligencia, comprensión, lectura, imaginación. Por nuestras experiencias pasadas; por la educación que hemos recibido, nuestras proyecciones, nuestros gestos, nuestras intenciones profundas. Nuestro cuerpo.


Y no olvidemos los designios de Dios para nuestras vidas. Algunas veces nos amamos, o no, simplemente porque eso nos conducirá al cumplimiento de nuestros destinos. Todo está perfectamente alineado en el pensamiento del Todopoderoso.


Como una rueda imparable. ¡ Así funciona el amor ! Para algunos no es más que a veces ilusiones, para otros planes que se concretan en lo cotidiano. Aprendemos cada día ahí donde estamos. Yo diría que, aun cuando fracasamos, amar es una fuente inagotable en nosotros;


justo directo en el pecho,

amar ritma los latidos de nuestro corazones;

vivir para amar nos hace vibrar.


Yo lo sé, yo amo el amor, lo encuentro maravilloso. Todo de la idea de amar me gusta: ¿ no estamos hechos para una y otra vez utilizar esa capacidad de hacer al otro feliz ?


Y siempre he soñado con el amor de dos absolutamente perfecto. Siempre me han dicho que soy una soñadora y una idealista. Pero yo creo en eso, profundamente. Mi fé está anclada en una persona que se entregó por completo. ¿ Cómo no voy a creer en la verdad del amor ? De su amor en primer lugar, del amor entre nosotros en segundo lugar.


En el diseño original del hombre y la mujer, Dios en el medio, el amor era una realidad. Yo creo en eso. Yo creo que podemos hacer esfuerzos para vivir ese amor. Voy a hablar de eso más adelante pero primero debo establecer algunos cimientos:


Un amor sólido y antes de cualquier otro


Buscar el amor... es lo que me enamora tanto de Jesús, de su perfecta justicia, sabiduría y reinado. Porque él nos ama perfectamente. Y él nos ve completamente. No hay un amor más completo. Porque él encarna el amor. pero también es cierto que hay aprender a conocerlo y a descubrirlo para que sea una experiencia real, sana y verdadera. Dios está vivo. Y se comunica con cada uno. Para corresponder a ese amor.


Sin embargo para llegar a ese punto no es siempre fácil en un mundo en el que cada uno habla de Dios de una manera distinta y como le parece. Donde en el nombre de Dios se han cometido tantas maldades y se hace tanto mal. El corazón está cerrado, herido, endurecido.


A veces solo hace falta guardar silencio y escuchar el soplo del murmullo en las profundidades del alma para descubrir que la historia es otra, que siempre estuvo delante de nuestros ojos y es maravillosa :


La más bella historia de amor está en Jesús, el Hijo

que Dios envió para venir a buscarte,

para salvarte,

porque Dios te ama.


El otro amor, el de la tierra


La complementariedad de los dos


En lo concerniente al amor entre un hombre y una mujer, he vivido lo suficiente para saber que el corazón es delicado, las emociones nos engañan y nos decepcionamos y hacemos mal mucho más de lo que tenemos la intención.


Es cierto, he bailado fuera de tiempo, he amado desmesuradamente. He decepcionado y he sido traicionada. He visto el amor frío pasar entre mis manos. He tenido el amor vano en la punta de mi lengua.


Pero, yo lo creo también profundamente : estamos hechos para amarnos los unos a los otros. Y hay que aprender a hacerlo en la justa medida en el lugar que nos corresponde con cada uno.


Ya lo he reconocido : para mí, antes de amar a otro dejo el Espíritu de Dios llenarme de su amor. Por eso completo mi visión aquí abajo con la suya (según su Palabra de vida). Hoy, ya lo has entendido, lleno mi alma con el amor del Padre celestial porque Él promete guardarme de una manera inquebrantable. Es una roca sólida allí donde los hombres y las mujeres tenemos fallas.


Yo sé además que el hombre que un dia amaré conocerá también ese amor que llena antes que él mío. Porque la roca sobre la que construiremos nuestra casa común tiene un solo nombre: Jesús, Señor y Salvador.


Porque es una convicción para mi, el amor que nos damos los unos a los otros no es más que un complemento de ese amor que es más íntimo e interior a nosotros mismos.


Ahora, tenemos la gracia de contar con un Dios que nos ama y que nos llena. Y el primer mandamiento es de amar al único Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas. Después, nuestro corazón volcado a un amor ajeno, busca estar en relación con nuestros pares. Y más particularmente con un compañero.


Ciertamente, hay muchas amores que me llenan de placer: hermanos y hermanas, papá y mamá, familia, verdaderas amigas, amigos.


Pero hoy... hablo de parejas. Yo pregunto siempre a las parejas sus historias de amor. Colecciono en mi cabeza, en el banco de imágenes de mi imaginación esos momentos, encuentros, miradas furtivas. Lo encuentro extraordinario :


cuando dos personas, dos vidas, dos destinos, dos,

dos simplemente,

se encuentran.


El amor romántico


En el nombre del amor he cometido tantas locuras, cometido tantos errores. Y por la mayor parte por supuesto me arrepiento. Pero comprendo lo que me empujaba a actuar. Esa sed profunda de descubrir vivir y saborear la verdad.


La verdad no se esconde detrás de una relación con un hombre o una mujer. Ella se llama Jesús: él mismo dijo, con autoridad, "yo soy la verdad, el camino y la vida eterna". La personificación del amor.


Cuando no lo conocía ese impulso que me hacía buscar el amor en la boca de otro me empujó a los fuegos más nocivos para mi corazón.


Por eso mismo siempre digo que el corazón es delicado: cuando buscamos vivir el amor con un hombre de manera desproporcionada, buscando satisfacer nuestra hambre más profunda, nos destruimos.


La realidad no estará nunca a la altura de nuestras expectativas, necesidades y exigencias. Hay que ser muy humilde. Comprender que solo el amor perfecto de un Dios perfecto corresponde perfectamente a nuestros secretos más íntimos, Él va a corregirlos incluso. Arrancando las malas raíces con el fin de santificarnos.


Pero ¿ qué queda entonces para el amor de dos aquí abajo ? (Atención: mis ojos brillan, ¡es mi parte favorita!) La bendición más maravillosa es acompañarse mutuamente el uno al otro en ese proceso de santificación (mejora, purificación, crecimiento... ves la idea). De la mano.


Los componentes del amor romántico


Como he podido afirmar previamente, no comparto más mi visión completada con mi fe. No hay verdades absolutas (sólo Jesús, ya lo dijimos, es toda la verdad!).



Pasión


No es un secreto : los cuerpos se atraen. Las miradas, las curvas, los rostros. La belleza de alguien puede ser realmente embriagadora.


Estamos hechos de sentidos y la pasión es un componente de la vida de pareja. Es además normalmente uno de los primeros elementos que aparecen.


Tus ojos van a hacerte mirar en una determinada dirección, o no.


La pasión puede encenderse por diversas causas. Para algunos la pasión depende de ciertas medidas, colores, estilos, fragancias. Poco importa. Es una llama. Es una chispa. Y puesto que es Dios quien a creado esa fuerte conexión entre los cuerpos del hombre y de la mujer hay que saber honrarlo.


La pasión vivida en la seguridad, el respeto, la admiración mutua y el querer común de un mismo deseo, en la voluntad de Dios (es decir en el matrimonio) es a mi forma de ver la piedra fundamental para que la vida de pareja no se ahogue y sea, al contrario, alimentada por el abandono mutuo del uno a la pasión del otro.


La piel, los besos, las caricias son un arma poderosa para cuidar al otro, entrar en su intimidad y compartir a un nivel secreto. Es un regalo precioso que hay que saber preservar, porque uno entrega al otro volviéndose vulnerable, honesto, transparente.


Las delicias de la carne pueden hacernos desviar, hay que guardar el estado del corazón, de lo que se comparte y guardar que el espíritu esté alineado al más grande respeto, aprecio y compromiso hacia el otro.


Para mí, lo creo profundamente, solamente los brazos de tu mujer, únicamente los brazos de tu esposo garantizan ese espacio de protección único, apacible y ardiente.



Crédito foto: Jonathan Borba

Complicidad


El diálogo, la sinceridad, la comunicación transparente, la honestidad, la paciencia. Las horas de preguntas, respuestas y escuchar las emociones, pensamientos et ideas del otro son una segunda piedra fundamental en la construcción de una vida en común.


Para construir juntos hay que comprender la manera de pensar del otro, sus aspiraciones y sueños profundos. No habrá siempre un acuerdo mutuo, entonces es importante comprender y comunicar. La disposición. La bienvenida. La paciencia. Encontrar ese punto de flexión, a veces uno, a veces el otro. Ser cómplices, conocer los deseos, los gustos, los intereses del otro. Aún cuando no sean compartidos.


Respeto, humildad, escucha, escucha (y más escucha) y decir también, hablar, confesar, reconocer. Osar decir.


Y después de todo eso... con el pasar del tiempo, a complicidad aparecerá en el silencio de una mirada clara, profunda, traviesa.


Ah, ¡ la belleza ! La belleza de la complicidad de una mirada silenciosa.


La fuerza de una pareja se encuentra en la comprensión que tendrán de los pensamientos y sentimientos del otro solamente a través de la profundidad de sus gestos, a través de la obediencia en silencia, a través de un intercambio de miradas.

Crédito foto: Joanna Nix-Walkup

Ternura


Una pareja juega en el terreno de la sensibilidad : las emociones florecen, exponen tu corazón. Desvistes tu alma; tu corazón está desnudo delante del otro.


Amo completamente esa idea, volvernos vulnerables, verdaderamente, con lo que somos, con lo que tenemos para dar. No más, no menos. Eso nos obliga a ser tiernos el uno con el otro porque es en nuestro estado más vulnerable que descubrimos la fineza con la que hemos sido creados.


Somos criaturas de una fragilidad extraordinaria, excepcional, bella.


Descubrir la verdadera belleza del otro, esa que es profunda, íntima, oculta, es simplemente una bendición del Dios eterno. Nos da la responsabilidad de conservar, proteger, guardar ese tesoro que Dios a puesto en nuestras manos. El otro que destapa, que se entrega, que se muestra, que se expone delante tuyo, para ti, contigo.


Cuidar el corazón del otro no puede hacerse que con ternura, porque el corazón es tan delicado.


Crédito Foto: Nathan Mcbride

Romanticismo


Sí.


Atenciones, detalles, cenas. Veladas, pequeños regalos. Cuidados. Momentos, paisajes, caricias, viajes, actividades...


La vida de pareja es un telar que hay que pintar. A veces habrán dificultades y problemas. Y a veces el gris entrará por la ventana, inundando la casa. Todo no puede ser de color rosa todo el tiempo (sí sí, ya sé que hasta ahora solo he hablado de colores felices y mariposas... ¡soy libre de soñar!). Pero ya lo sé, momentos oscuros también forman parte del cuadro.


Pero, si cada uno sabe seguir siendo romántico, si cada uno cabe ver en el otro siempre ese gesto de bondad, esa palabra de galantería, esa cortesía yo creo que puede hacer funcionar cualquier circunstancia. Hablo de saber ver eso en el otro aun cuando no corresponda perfectamente con el instante presente. Todos tenemos la capacidad de sacar lo mejor del otro. Más allá de las dificultades. Si sabes que él es amoroso, sabe verlo más allá de su mal humor. Si sabes que ella es amorosa, sabe verlo más allás de sus malos días.


Para mi, ser romántico sería aferrarse a la mejor parte de amar: encontrar lo que hay de bello y magnífico en el otro, en el hecho de estar juntos, de invertir juntos. Más allá de todo lo demás ; ya sea bueno o menos bueno, difícil, penoso, fácil o agradable. Preservar el lado bello de tener esa persona cerca de tu corazón, ver siempre su luz resplandecer en ella.


Siempre podemos elegir de continuar a amar al otro. Más allá de la usura de l vida, los cambios, las malas partes. Siempre es posible de sonreír, de sorprendre, de dar placer al otro. Con paciencia, con dedicación, con pureza.

Crédito foto: Jeremy Bishop

Entregarse

¡Adiós al egoísmo!. Amo muchísimo esa idea. Si tú no tienes ganas pero que el otro sí quiere entonces tú tendrás ganas para darle placer !


Dar, dar, dar. Es la fuente inagotable de vida : el amor que sabe olvidarse de sí mismo para hacer feliz al otro.


Pero, con límites porque el alma engorda también fácilmente. Hay que aprender a guardar un equilibrio. Tú das, el otro da. Es un intercambio sano, mutuo, alegre y reconfortante. Cuando a uno le faltan fuerzas el otro está ahí. Cuando es el otro que necesita descansar los roles se invierten.


Un beso se da y también se recibe. Y el placer de un beso está justamente en que los dos se entregan tanto como reciben. Los labios de las dos bocas tienen sed y son saciados por el otro que se entrega recíprocamente.


Crédito foto: Joanna Nix-Walkup

Aventura


¡ Todo puede ser vivido como una gran aventura ! Qué maravilla de estar vivos, de tener tantos sentimientos, discusiones, encuentros, experiencias y latidos.


La vida es bailar constantemente : cambia la música, mueve tus pies, ¡ aprende nuevas cosas ! Mantén tus ojos abiertos, sé curioso. Descubre en quién se convierte tu compañero día trás día. Ríe, vete a la aventura con él. Acompáñalo en sus batallas. Tómalo de la mano.


Abrázalo como si una gran aventura les esperara cada mañana y cada noche. Porque la vida es un regalo hasta el día en que partamos a casa. No estamos más que de paso y si eres bendecido de hacer una parte del camino con esa persona maravillosa a tu lado, entonces ¡ aprovecha su compañía !


Crédito foto: Jeremy Bishop

Lealtad


La única pieza clave. Tu corazón debe estar anclado en la única verdad. Si Jesús está en el centro de tu vida, el amor que des a tu pareja estará impregnado de su rectitud : jamás Él se desvió, jamás Él no apartó la mirada. Tus pasos seguirán el camino. Tú harás el bien.


Cierto, habrán errores, llantos, momentos de perdón. Todo eso pasará. Pero la lealtad te guardara siempre cerca de tu amor, cerca de tu compromiso.


Por lealtad actuarás aún cuando tus sentimientos cambien. La acción determina la emoción. La firmeza de tu determinación y la conducta consecuente alimentarán tus emociones y sentimientos. Tus actos demostrarán lo que has resuelto en tu corazón : amar al otro hasta el final.

Crédito foto: Chermiti Mohamed

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