• S.Ch.

Mientras huíamos - Ella

Mis à jour : août 8

La aurora no tardaría en llegar cuando un ruido de pasos ligero y un murmullo del otro lado de la ventana nos alertaron que había llegado la hora.


Mis huesos se estremecieron dentro de mí. Sus brazos alrededor de mi cuerpo me estrecharon un poco más contra él.


Yo estaba tan bien contra su pecho, mi cabeza en su cuello, sus brazos rodeándome. Me sentía segura y protegida. ¿ Por qué teníamos que salir en medio del frío de la noche ? ¿ Huir de nuestra casa, de nuestras vidas, de nuestras construcciones ?


Tantas veces había caminado en esa casa, libre y sin preocupaciones. Tantas veces había bailado y reído fuerte simplemente para hacerle reír. Cada vez él me había sonreído, siempre me acordaba esos segundos de atención que yo reclamaba como una niña. Entonces yo corría a sus brazos para besarlo, decirle que lo amaba, que me hacía feliz y me volvía aún más loca. Tantas veces me había sorprendido mientras estaba concentrada haciendo algo, levantándome, distrayendome, exasperándome. Y todo eso terminaba siempre en momentos dulces, un ardiente beso, un "todavía te quiero", un "te quiero cada vez".


¿ Por qué esa noche no podíamos repetir esas imágenes ? Yo bailaría y cantaría libremente, inventaría alguna cosa nueva para hacerle sonreír, una vez, mil veces, cada vez. Él tiraría de mi mano suavemente. Yo caería sobre su cuerpo y soñaríamos sobre nuestros futuros, nuestro futuro juntos.


Pero ahora ese ruido, ese murmullo, esa noche, nada de todo eso pareciera haber existido jamás. ¿ Había sido real alguna vez ? ¿ Habíamos vivido esos momentos de alegría, de paz, de amor loco ?


Tardé algunos segundos más en moverme, resistiéndome a la idea de abandonar sus brazos, los latidos de su corazón cerca del mío. Entonces me di cuenta que para él también era muy difícil y el dolor me atravesó. Tenía que ser fuerte, hacerle saber que conservaba mi alegría y mi paz en esas circunstancias. Debía mostrarle mi valentía, mi lealtad, mi amor más allá de todo.


Ninguno de los dos podía decir una sola palabra. El sufrimiento era demasiado pesado. ¿ Nos volveríamos a ver pronto, un día... antes de morir ? Porque sabíamos que íbamos a morir. Nuestro pueblo estaba marcado por la muerte, la tortura y la destrucción. Esa huida no podría impedirlo.


Seguí sus órdenes en silencio, sus manos no se separaban de mi cuerpo y yo agradecí con toda mi alma que él me guiara, que mantuviera el control necesario para indicarme el camino.


Nos deslizamos por corredores oscuros confiando en esa persona que había venido a indicarnos una escapatoria. Mi piel estaba fría pero dentro mío tenía mucho calor. Sentía mucho miedo de tener que despedirme. De mirarlo a los ojos y de afrontar cara a cara la incertidumbre, la renuncia. Intenté tragar saliva pero mi garganta estaba completamente seca. Su mano sobre mi vientre me recordó nuestra primera noche juntos cuando yo temblaba y él se acercó para tranquilizarme. Se había acercado silenciosamente detrás mío y puesto su cabeza sobre mi hombro, su mejilla rozando la mía. Con su brazo izquierdo me había abrazado los hombros y había puesto su mano derecha sobre mi vientre. Yo había sentido en ese momento su corazón latir muy fuerte contra mi espalda y supe que él también temblaba. Esa noche nos abrazamos tierna y pasionalmente. Esta noche no podía hacer más que poner mi mano sobre la suya, entrelazar mis dedos con los suyos y continuar a avanzar en el silencio de la oscuridad.


Nuestro guía nos hizo salir en mitad de la noche. No había nadie, no se escuchaba ningún ruido. Nosotros teníamos cuidado de no respirar demasiado fuerte. Teníamos ganas de desaparecer, de dejar de existir, de irnos volando juntos. Sentí mis ojos inundarse de lágrimas y reprimí unas ganas tremendas de llorar. Sus manos sujetaron mi cintura un poco más fuerte.


En medio de la noche oscura tuve que mirar sus ojos una última vez, aun en silencio. Eran los mismo ojos que yo conocía, que amaba, que quería ver cada mañana y cada noche hasta el final de nuestros días en la tierra. Pero la vida tiene sus propias vueltas y esa promesa que nous habíamos hecho en el altar de no dejarnos jamás nos había sido arrebatada violentamente.


Por una pequeña fracción de segundo la idea atravesó mi mente, ¿ y si nos escapábamos juntos ? Pero cuántas veces habíamos buscado alternativas, horas y horas, oraciones, ayunos, más oraciones. Y sabíamos lo que teníamos que hacer. Habíamos tenido tiempo de llorar juntos, de amarnos una y otra vez antes de separarnos. Ya lo sabíamos, ya lo habíamos vivido en nuestros corazones.


Pero ahora había llegado el momento de decir el verdadero adiós. Y vivirlo era devastador. Grité en mi corazón como jamás antes lo había hecho. Supliqué a mi Dios en el cielo aun cuando ya sabía la respuesta : teníamos que dejarnos ir. Pero a él le sonreí. Él miró mi sonrisa como si fuera un tesoro precioso. Vi que se aferraba a esa sonrisa en su rostro, ese rostro que había acariciado tantas mañanas, tantas veces.


Miré sus ojos y él me miraba también profundamente. ¿ Qué íbamos a hacer ? ¿ Sobreviviríamos ? Debíamos ser fuertes. Apreté el dorso de su mano contra mi boca deseando no soltarla jamás.


Él tiró de mí para acercarme a su cuerpo, yo acaricié sus labios, dejé que su boca me besara, me buscara con desesperación una última vez. Y fue como nuestro primer beso, cuando nuestras almas se buscaron por primera vez con una ardiente timidez. Esta noche ya no había timidez sino complicidad después de tantos momentos, conversaciones, sueños.


Sin pronunciar una sola palabra, no hacía falta, nos miramos una vez más. Las líneas de nuestros rostros, las pestañas, las mejillas. Nuestros dedos se resistían a dejarse. Los anillos en nuestros dedos nos recordaban esa promesa de no separarse jamás del otro.


Pero nos separamos esa noche. Yo caminé alejándome de él. Orando en mi corazón que él estuviera mejor que yo y que nos volviéramos a encontrar, un día... antes o después la muerte.



Crédito foto : Jackson David

#amor #beso #pareja #hombre #mujer #separación #huida #persecucion #noche #aurora #adios #sueños #dolor #esperanza #escapatoria #sonrisa #fé #historiasdehoy #histoiresdaujourdhui



13 vues

©2020 par Histoires d'ajourd'hui. Créé avec Wix.com